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Mensaje de la Serenísima Gran Maestra Ana Rivas

Tengo el honor de asumir el cargo de Serenísima Gran Maestra, gracias a la confianza recibida de todas mis queridas hermanas desde este 7 de marzo de 2026. Y lo hago acompañada de un equipo de mujeres comprometidas con la institución, convencidas de trabajar por forjar una sociedad más justa y fraterna a través de cada una de sus integrantes.

 

Formamos una Orden que tuvo su origen en junio de 2004, cuando un grupo de mujeres decididas y entusiastas fundó la primera Logia femenina en territorio uruguayo. Desde aquel momento en que se plantó la semilla de la Gran Logia -que nacería tres años después, en junio de 2007- hemos avanzado con paso firme, aprendiendo, creciendo, tolerando, riendo y tropezando, pero siempre avanzando. Porque todas las enseñanzas y los desafíos que nos impone el camino masónico constituyen los peldaños de esa escalera que nos eleva espiritualmente y por la cual debemos ascender para alcanzar el conocimiento que nos permita ser la mejor versión de nosotras mismas.

 

A lo largo de este recorrido hemos sido conducidas por mujeres que han honrado su cargo y trabajado incansablemente por el crecimiento de la Orden y por el bienestar de todas sus integrantes. Ese fue el ejemplo y modelo que forjó nuestra fundadora, Serenísima Gran Maestra AD Vitam Alicia Toyos, hoy en el Oriente Eterno, y que continuaron las Ex Serenísimas Grandes Maestras Patricia Pagani, y más recientemente María Estela Vieras. Todas han aportado su experiencia, sus ideas y sus acciones en favor del fortalecimiento y la expansión de la Orden.

 

Iniciamos una nueva etapa en la historia de la Gran Logia Femenina de Uruguay, en esta institución iniciática humanista, filosófica y filantrópica, asumiendo la responsabilidad por la formación permanente, el trabajo fecundo y el compromiso con el bien común. Es nuestra más firme convicción profundizar los pasos de quienes nos precedieron, centrando nuestro accionar en el crecimiento de la Orden y, muy especialmente, en el bienestar de todas sus integrantes, para que puedan alcanzar su perfeccionamiento espiritual, moral e intelectual y, de este modo, expandir en la sociedad valores tan altos como la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.

ANA RIVAS, GALERIA